Comentario sobre "La Edad de Hierro" de Victoria Marín Fallas, por Sebastián Altamirano Pacheco

Acerca del poemario La Edad de Hierro, considero necesario, en primer lugar, referirme a la cita de Robert Graves adjunta, ya que alude al temor hacia el hacha, la masa o la espada, instrumentos referentes del periodo al cual alude el título del poemario desde una perspectiva histórica. En segundo lugar, desde una perspectiva mítica, me recuerda, como primera asociación, a Hesíodo y su obra Erga, conocida en español como Los trabajos y los días; como segunda asociación a Ovidio y la referencia a las Edades del Ser Humano en la obra Las Metamorfosis, entendidas estas como etapas del desarrollo de la humanidad.
A partir de lo anterior, me planteo la interrogante: ¿Cuál ha sido el desarrollo de la humanidad? Quizás una pregunta secundaria: ¿En cuál etapa o “edad” nos encontramos? Los elementos asociados al título del poemario exhiben cierta relación entre el contexto y la época actual con la expresión del hablante lírico, el cual expone sus sentimientos y percepciones sobre diversas circunstancias desde una voz femenina. Asimismo, se percibe una especie de polifonía femenina que vincula el illo tempore con la época contemporánea.
Con base en lo anterior se comprenden las diversas referencias míticas con ejemplos tales como: Antígona (I), Medea (II), ninfas (IV), Helena y Penélope (VIII), entre otros. Además, se aprecia en un eje temático que podría girar en torno a una expresión elegíaca a través de la querimonia femenina expuesta al propósito venatorio masculino. Este último elemento es constante en la obra y suele acompañarse de elementos simbólicos como el cuchillo, la navaja, el acecho del lobo o el tálamo nupcial. Los elementos citados son habituales en la antigüedad, pero la autora, de manera hábil, logra entremezclarlos con otros más modernos como la bala. Esta acción permite establecer un vínculo atemporal entre la circunstancia femenina expresada por la polifonía de un hablante lírico también femenino.
En concordancia con lo anterior, tal como se manifiesta en la nota de la autora, el poemario muestra una apelación a la pasión y sus diversas implicaciones humanas, así como lo articula el enunciado de las “dos sombras hermanas” que actúan como “hijas de las pasiones” y del “prejuicio del hombre”. El planteamiento, en efecto, es desde las antecesoras de la lucha, aquellas “heroínas” como las conoció Ovidio, y conduce, quizás como un psicopompo o una katábasis, hacia la encarnación en la época actual. Para ello, ciertamente, no puede olvidarse el papel de la máscara y la tradición mítica, elementos de origen clásico en el ámbito literario. ¿Qué más clásico que una máscara y la semántica que lleva con el concepto de “persona” y sus múltiples papeles o rostros?
Desde un aspecto formal, cabe acotar que la obra se compone de 33 poemas y en la segunda mitad se presentan más ejemplos de la estructura epigramática, la cual expone, de manera concisa, un pensamiento profundo. Es meritorio el abordaje de la autora de las diversas ideas en una plataforma como el epigrama, la cual conlleva el reto literario de precisión y concisión, pero a la vez de profundidad y amplitud.
La autora también conecta el eje temático con la expresión lírica moderna en las alusiones que transcurren desde ciertos ecos a Safo o Erina de Telos, referentes de la antigüedad, hacia la poesía de Rainer Maria Rilke o Alejandra Pizarnik, así como una apelación a la expresión del mundo femenino desde una voz costarricense como lo fue Yolanda Oreamuno (XXVIII).
Para concluir, es inevitable no dialogar con la cita de Sófocles expuesta para el primer poema, ya que se interpreta con un papel programático: la mujer no nació para odiar, sino para amar. No obstante, el poemario, ante tal circunstancia, expone las diversas manifestaciones del amor y la esperanza femenina y su metamorfosis hacia una angustia y temor, emociones padecidas a partir del pensamiento venatorio que ha transcurrido con el paso de los años. Así, la lírica de la autora invita a cavilar sobre los distintos escenarios en los cuales la interacción humana puede transformarse y provocar heridas cíclicas.