Mi 2025 en chorrocientos libros

(Perrito de cerámica, elote en boca. Diccionario Pre-hispánico de Dudas)
Este año leí muchísimo. También comí, busqué trabajo, trabajé, corregí, publiqué un par de cosas, escribí algunas otras. Pero sobre todo leí.
Según la cuenta que lleva mi perfil de Storygraph —que uso compulsivamente y que sustituyó a mi uso compulsivo de Goodreads, perro del imperialismo amazónico-jeffbezoniano—, este año habré leído alrededor de 195 títulos —si es que no logro terminar alguno que tengo pendiente en estos días, antes de que acabe diciembre—. Por supuesto que me pone feliz haber leído tanto, pero también me da un poco de vergüenza y me hace sentir un desocupado. Para leer esa cantidad enfermiza de títulos hace falta tener mucho tiempo libre y estar un poquito mal de la cabeza, requerimientos que cumplí este año con creces.
De ambos, el segundo no lo tendré remediado para enero —incluso nunca—, pero el primero sí. Para todos aquellos que se alegran con la desgracia ajena, les informo que conseguí un trabajo dando clases de español en el que me están dando cada vez más horas. Y la dicha de por fin ver acercarse el privilegio de la estabilidad económica combate dentro mío con la tristeza de saber terminados mis días de lectura intransigente.
Pero no todo, des(?)ocupado lector, es malas noticias para este que escribe. Esos mismos ingresos me han permitido, entre otras compras navideñas compulsivas, adquirir una suscripción anual a esta hermosa y sencilla plataforma, Bearblog, a la que reivindico por sobre Substack, precisamente por prescindir de likes, de herramientas de engagement, y de shareability general. Me gusta que mi blog personal sea, además de un archivo, un espacio personal para escribir sin requerimientos editoriales y con más espontaneidad.
Por desgracia, esta decisión trae consigo la muy lógica conclusión de que estas líneas no las va a leer prácticamente nadie. Aún así, estoy seguro de que muchas líneas que he publicado en revistas electrónicas, medios impresos y hasta libros enteros han tenido exactamente el mismo impacto en el mundo. Para qué preocuparse, entonces.
Entre otros efectos que tiene esta nueva y bien barata modalidad de Bearblog, se incluye una lista de suscripción por correo electrónico. Si te interesa que te envíe por correo electrónico cada nueva entrada del blog, suscríbete a Bárbaro periférico escribiendo en esta cajita tu e-mail:
Es verdad que no escribí mucho aquí este año: han sido pocas las entradas de blog, aún considerando que el próximo 17 de enero este sitio cumplirá un año de nacido y, precisamente, nació con la lista de lecturas del año pasado. Entonces tendrás la fortuna de que, muy posiblemente, no te molestaré demasiado ni atiborraré tu bandeja de entrada de escritura a medias. Si te suscribes y después te arrepientes, sólo hará falta que me escribas un correo o un mensaje privado para que te extirpe de aquel purgatorio.
Estoy pensando empezar a darle mejor uso a este sitio, más allá de mantener actualizado el archivo con las publicaciones que hago por fuera. Estaba pensando, por ejemplo, en empezar un diario de lectura de Los sorias, de Alberto Laiseca, libro monstruoso de mil cuatrocientas páginas que Mar me regaló en Navidad. (Me alegro de que el tió de nadal no haya tenido que cagarlo, imagínate el sufrimiento.) O tal vez hacer una especie de newsletter con poemas que me voy encontrando y recomendaciones de lectura personalizadas. No lo sé. Por ahora, Bearblog, con mi pago anual, me actualizó el editor de texto para las entradas y ahora me dan muchas más ganas de escribir aquí. Veremos qué pasa con el tiempo. Se agradecen sugerencias y llamadas a la sensatez.
En fin, empecemos la lista, que para eso estamos aquí. A veces me explayaré en las razones por las que los libros están aquí, a veces no. Disculpen la falta de seriedad.
NOVELA
- Carpentaria, de Alexis Wright. Candidata a la mejor novela australiana de todos los tiempos, Carpentaria es también una crónica familiar, un manual de descolonización literaria y un testamento de la importante huella del boom hispanoamericano en la literatura global.
- La sirvienta y el luchador, de Horacio Castellanos Moya. Parte de la saga de la familia Aragón, es también una historia autoconclusiva sobre la crueldad y el caos como praxis política en nuestro continente.
- El asalto, de Reinaldo Arenas. Escribí mi tesis de maestría sobre El color del verano y me dejó impresionadísimo. Como parte del proceso, leí otros libros del cubano, incluyendo su autobiografía —Antes que anochezca, aunque no el mejor, su libro más famoso, gracias a la adaptación al cine protagonizada por Javier Bardem—, su teatro y ésta. De su Pentagonía, creo que sigo prefiriendo El palacio de las blanquísimas mofetas, pero El asalto es un extraordinario y distópico cierre al ciclo de la historia secreta de Cuba.
- El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad. Pocos libros más enloquecedores que éste. Increíble haberme tardado tanto en leerlo. ¿No les ha pasado que, en el proceso de escribir algo, leen un libro que se propone algo muy parecido a lo que ustedes quieren lograr, y todo lo que a ustedes les cuesta una inmensidad de trabajo este otro libro lo logra casi sin esfuerzo? Pues a mí me pasó con Conrad. Con todo y sus elementos altamente cuestionables, con todo y sus implicaciones políticas e ideológicas, la mirada de Conrad sobre el fenómeno de la colonización resulta valiosísimo de estudiar y de comentar. Es un libro que me hizo replantearme la novela en la que estoy trabajando ahora mismo, y en una de esas, también cómo leo y cómo vivo.
Menciones honrosas: Cómo es de Samuel Beckett; Un año de Juan Emar.
CUENTOS, no libros de cuentos, que no se explicarán porque los cuentos no se explican
- Lugares buenos, de Alejandra Kamiya.
- Fiebre, de Quim Monzó.
- Circuncisión, de Pramoedya Ananta Toer.
- Low-Lands, de Thomas Pynchon.
- Fotos, de Rodolfo Walsh.
- En el hemisferio sur, de Cristina Fernández Cubas.
ENSAYO, NO-FICCIÓN Y ESCRITURA AUTOBIOGRÁFICA
- Plano americano, de Leila Guerriero, especialmente los perfiles dedicados a Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti.
- Tienes que mirar, de Anna Starobinets, nueva residente de Catalunya y escritora de ficciones impresionantes, a la que volveré para leer su La glándula de Ícaro y que tal vez hasta termine por reconciliarme con la ciencia ficción, después del mal sabor de boca que me dejó Ted Chiang (perdón).
- El corazón del daño, de María Negroni, punta del iceberg de mi obsesión con todo lo escrito por ella, cuyo delirio me hizo leer una decena de libros suyos al hilo y que resultó en una reseña de uno de sus libros más recientes.
- La propia muerte, de Péter Nádas. Imagina que te da un ataque fulminante al corazón. Antes de morir, tienes una experiencia mística. Estás muerto por un rato, los paramédicos logran revivirte. ¿Lo primero que cruza por tu mente en cuanto recuperas la consciencia es, a huevo, de aquí sale librito? Pues ahí tienes a Péter Nádas.
- Todo lo que se mueve, de Valeria Mata.
- ¿Cómo recordar la sed?, de Nona Fernández.
- Contrapunto, de Don DeLillo.
- Odio todos los libros, del esclarecido Miguel Guerra.
POESÍA
- Libro de las albas, de Clara de la Torre. Todo mi entusiasmo alrededor de este libro está condensado acá.
- Ayes del destierro, de Sofía Crespo Madrid.
- Mudanzas, de Inés Belmonte Amorós, que podría estar en la mayoría de las categorías de esta lista y no dejaría de ser asombroso.
- Catafalco, de Nicole Bolaños.
- Tota aquesta calma, de Jordi Bossoms.
- Translations from the Natural World, de Les Murray.
- Rumiantes y fieras, de Antonio Deltoro.
- Tsína rí nàyaxà / Cicatriz que te mira, de Hubert Matiúwàa.
- The Mystical Rose, de Adelia Prado.
- Cosas que tal vez halles ocultas en mi oído, de Mosab Abu Toha.
- Fata Morgana, de Cristina Peri Rossi.
- El lago de los botes, de Edgardo Dobry.
- Variaciones sobre un tema dado, de Ana Blandiana.
- Pornografía, de Lupe Gómez.
- Cap part, de Sasha Pradkhan.
- La raíz del asombro, de Lucas Celma Vendrell.
- Versión, de David Huerta.
- Antártida, de Fabián Espejel.
- Magnolios, de Victoria Ramírez Mansilla.
Menciones honrosas: cualquier antología de Lêdo Ivo; los sonetos bíblicos de Concha Urquiza; el Cuaderno de un retorno al país natal, de Aimé Césaire; todos los poemarios que leí de María Negroni, pero en especial La jaula bajo el trapo; algunos aforismos y algunos poemas de Eduardo Hurtado, fallecido hace poco, para despedirlo. Y algunos aforismos, también, que viven en Teoría de Vicente Luis Mora.
CÓMIC y un álbum ilustrado de pilón, prácticamente todos recomendados por (y extraídos de la biblioteca de) Mar Mascaró, cuya serie dominical de cómics Cita amb l'ofici merece también mención en esta lista
- Vista final, de Charles Burns.
- Zanardi, de Andrea Pazienza.
- Nadie como tú, de Catalina Bu.
- Vidas paralelas, de Olivier Schrauwen.
- Cómics, 1986-1993, de Julie Doucet.
- Yo quiero un perro, de Kitty Crowther, de los libros más divertidos de esta lista.
- Bahía de San Búho, de Simon Hanselmann.
- Frank, volumen 4, de Jim Woodring.
- Viaje, de Yuichi Yokoyama (que leído junto con el anterior se vuelven el trip de ácido más agresivo de la historia).
- Grapefruit, de Ana Margarida Matos.
- Ghost World, de Daniel Clowes.
- El buen padre, de Nadia Hafid.
- Lint, de Chris Ware.
- El silbido al correr del aire, de Louka Butzbach.